
Para celebrar los 75 años de la productora de cine FOX, el restaurante del Hotel Intercontinental ha organizado una fiesta gastronómica con el nombre “Secuencias de Cine en Formato Gourmet” que tendrá lugar todos los miercoles de Julio entre las 21:00 y las 23:30. Anoche tuve la oportunidad de asistir a esta cena, y os cuento la experiencia.
En pleno Paseo de la Castellana, el Hotel Intercontinental se puede considerar bastante lujoso. La cena tuvo lugar en el restaurante jardín, que está ubicado en el patio de luces del hotel. Hay un puente de madera que sube hacia la terraza principal, bordeado por abuntantes macetas con plantas y una especie de catarata de piedra con un tranquilo riachuelo. Había música en directo, que añadía al ambiente relajado.
Estaban promocionando unos viajes a Brasil, por lo que empezamos la velada con unas Caipirinhas que corrían a cuenta de la casa. Dando ya comienzo a la Cena de Cine, empezamos con unas copitas de champagne con sabor afrutado a lo MOULIN ROUGE.
Como aperitivo, unas palomitas “fantásticas” que en esencia eran “kikos azucarados”, acompañados de una salsa de vainilla con virutas de chocolate y 3 o 4 palomitas de adorno. El nombre del plato lo más original: LOS CUATRO FANTÁSTICOS.
El siguiente plato fue uno de los que más nos gustó a todos. Servido en un vaso de cóctel, un delicioso y suave gazpacho, fresquito y con uvas de vendimia por encima. La inspiración para este plato, la película de Keanu Reeves UN PASEO POR LAS NUBES.
Una de cal y otra de arena. El siguiente plato, inspirada en LA PLAYA, fue el plato más pobre de la noche. Un carpaccio de bacalao, acompañado de cous-cous (arena) y tofu rebozado de algo negro (rocas) y algas; que a veces sabía salado y otras no sabía a nada. La presentación del plato muy interesante, una playa en miniatura sobre una tabla de pizarra.
Desde que conocíamos el menú, una de las incognitas era el plato basado en la película ALIEN, el octavo pasajero. Los organizadores lo planearon así, y nosotros no queremos estropearle la sorpresa a nadie, así que lo mantendremos en secreto. Eso sí, el aroma es espectacular. Ya no digo más.
BRAVEHEART fue el plato más copioso de la noche (por decir algo). Cordero asado con whisky, beans (judias en salsa de tomate) y hash brown (una especie de puré de patata rebozada y frita). Bastante rico, y bastante relacionado con la película en la que está basado.
Por último, y para acabar la cena de modo ligerito, un sorbete helado con champán y virutas de oro. Refrescante, espumoso y con poco sabor a champán. Un toque elegante para acabar la noche a lo TITANIC.
Al final de la noche, tocó a unos 40€ por persona. Este era el precio anunciado, a la que se añadió un par de copas que corrían a cuenta de la casa, lo cual fue de agradecer. A pesar de ser un poco caro, el menú estuvo bastante bien (con alguna sorpresa inesperada), y el restaurante muy bien ambientado. Si quieres comer en cantidad, no os lo aconsejo, ya que la idea de la cena es experimentar los sabores, olores y colores de una gastronomía basada en la novedad. No es para ir a cenar todas las noches, pero un día es un día.







