
Creo que no hay ninguna duda en que “Guernica”, del malagueño Picasso, es la joya de la corona del Museo Reina Sofía. Midiendo 7,80 m. de largo, por 3,50 m. de alto, esta obra cubista ocupa por mérito propio toda la habitación, y con su presencia atrae al espectador hacia un mundo enigmático.
No soy muy fan del arte contemporáneo, y la verdad es que la mayor parte de la obra de Picasso me produce bastante rechazo. Sin embargo, es verdad que Guernica es una obra que no solo impresiona, sino que hay una comunicación a nivel emocional muy grande. El dolor reflejado por la brocha del malagueño toca una vena sensible, y dejas de ver simples trazos en escala de grises, a realmente sentir un lugar, una época, un acontecimiento histórico. Sientes las vidas y las experiencias de aquellas personas a las que le tocó vivir este momento que Picasso retrató deteniendo el tiempo.
Me parece que el Museo del Prado es una visita mucho más obligada (sobre todo si solo estás para pasar el fin de semana en Madrid), pero tambien merece la pena visitar el Museo Reina Sofía aunque solo sea para poder apreciar este hito del arte español. La entrada cuesta 3€ (6€ si accedes a la exposición temporal), pero a partir de las 19:00 la entrada es gratis, al igual que los sabados a partir de las 14:30 y los domingos a partir de las 10:00.
No voy a entrar a comentar la simbología del cuadro ni su historia, ya que están recogidos perfectamente en este articulo de Wikipedia. La mejor imagen del Guernica que he encontrado para apreciar todos estos detalles es en el BLOG de Check-in Addicts, y lo puedes ver aqui.







