¿Conoces la Estufa Fría de Madrid?

Hay una gran verdad en la frase “los mejores momentos son aquellos que no se planean“. Hay días, que por mucho que te esfuerces en que sea memorable, todo sale mal. Pero luego están los días que sales a dar un paseo, y acabas encontrando algo fascinante, desconocido, una especie de Atlántida. De camino al Parque del Capricho, el otro día decidimos cruzar el Parque Juan Carlos I sin saber realmente que había allí. Una ruta de esculturas parecía bastante prometedor, así que cogimos fuerzas y empezamos a hacer el camino. Campos llenos de olivos, gente montando en bicicleta y un espacio espolvoreado con alguna que otra escultura de carácter abstracta. En el centro del Parque, una estructura con una forma un tanto modernista. El cartel reza “Estufa Fría“, pero, ¿esto que es?
¿Qué es una Estufa Fría?
Este término tan llamativo se le aplica a una estructura semicerrada, que aprovecha sistemas de calefacción pasivos para crear en su interior un microclima. Aprovechando la orientación del edificio, los paneles de cristal, y con un ligero soterramiento, se consigue una climatización natural sin la necesidad de utilizar energía eléctrica.
La Estufa Fría del Parque Juan Carlos I fue construido en el año 1996. Tiene una superficie total de 4000 m2, una altura de 12 metros, y está construido con hormigón y cristal. Está dividida en doce espacios, donde podemos encontrar una gran variedad de especies: cítricos, helechos, trepadoras, bambúes, y un largo etc… Algunas de estas zonas simplemente se funden entre sí, pero otras, como el Jardín Japonés, tiene un lugar mucho más destacado.
¿Qué podemos encontrar en la Estufa Fría de Madrid?
Lo realmente interesante de este espacio es su gran diversidad. La lista de especies es enorme: arces, arbustos floridos, papiros, bambú (gigante, amarillo, negro…), palmeras, cicadáceas, acidófilas, camelias, rododendros, azaleas, hortensias, brezos, etc… Pero no solo los de ciencias encontrarán aquí un pedacito de cielo, el Jardín Japonés y la estructura principal hará las delicias de los interesados en la arquitectura y el diseño. ¡Incluso hay una pequeña catarata!
La Estufa Fría está abierta durante todo el año, en horario de 10:00 a 20:00, por lo que se puede visitar en cualquier momento (la próxima vez, queremos ir de noche, porque tiene que ser un contraste interesante). Podrás comprobar más abajo en las fotos que está muy poco transitado. En media hora de visita, solo pasaron 4 personas más por ahí, por lo que puedes encontrar un poquito de paz a un paso del centro.
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Es uina preciosidad de sitio. yo tengo la suerte de trabajar cerca del Parque, y los paseos al mediodia por allí son una gozada. Es particularmente chocante la diferencia de temperatura en Invierno, que da gusto entrar en la estufa, aunque se llame fría.
Gracias Monica,
La verdad es que me gustaría verlo en cualquier época del año, porque debe ser interesantísimo en primavera, al igual que debe serlo de noche. Tienes mucha suerte de conocerlo, ya que para nosotros ha sido todo un descubrimiento.
Un abrazo.
Yo tampoco la conocía, pero desde luego que me la voy a apuntar para ir a verla próximamente. Gracias a vosotros estoy descubriendo sitios que no sabía ni que existían en Madrid. Muchas gracias.
Gracias Rober,
Creo que es una de esas cosas encantadoras que tiene Internet. Juntar a gente con gustos comunes, que luego pueden recomendarse cosas entre sí. Nosotros no paramos de descubrir sitios nuevos gracias a compañeros que también bloggean sobre Madrid. La Estufa Fría es una pasada, así que no te lo pierdas.
Un abrazo.
es curioso he ido un monton de veces al parqe y nunca he entrado en la estufa,no sabia lo q hbia dentro,gracias x darlo a conocer.La proxima vez q vaya iremos a verlo.En general,el parqe es genial para llevarte la tortilla y pasar un dia agradable con ls enanos.
Laura, estuvimos a punto de pasar a su lado sin prestarle ni un ápice de atención. Solo fue que oímos voces en el interior, y al asomarnos vimos el “Jardín Japonés”. Si no, me temo que no estaríamos teniendo esta conversación, y es una gran pena. Hay que darlo a conocer, porque es un lugar que bien merece la pena.