Los bonsais del Jardín Botánico

Este sábado un amigo y yo nos acercamos al Museo del Prado para intentar pillar la exposición de Renoir que se acaba el día 13 de Febrero. Por desgracia, llegamos sobre las cinco de la tarde y el aforo para la exposición ya estaba lleno para el día (que sirva de lección para aquellos que querais verla: comprar las entradas de antemano por Internet).
No queriendo desaprovechar el buen día que hacía, decidimos entrar al Real Jardín Botánico (cuya entrada está justo en el punto opuesto a la taquilla del Museo del Prado). El precio de la entrada es de 2.5€ (1.25€ en modo reducido), por lo que es además una actividad relativamente económica, y que además complementa muy bien tu visita al Museo.
El Real Jardín Botánico como tal se inauguró junto al Manzanares en 1755 por orden de Fernando VI. Pero en 1781, se trasladó a su ubicación actual junto al Museo (en aquel entonces, el Museo de Ciencias Naturales, en plena construcción). Hoy en día, el edificio alberga una de las mejores pinacotecas del mundo, y el Jardín da la sensación de estar un poco estancado.
No es que no sea interesante, pero realmente da la sensación de un gran parque (público) que poco a poco se ha dejado al abandono. Resulta mucho más gratificante dar un paseo por uno de los numerosos caminos del Retiro, y contemplar las distintas especies de una manera más natural y con un aspecto bastante más saludable. La pregunta que surge entonces es, ¿porqué me estás diciendo que vaya al Jardín Botánico, si tengo justo al lado el Parque del Retiro?
Por dos motivos:
- Los Invernaderos son bastante interesantes (de hecho, tiene el poder de transportarte a otra época).
- La colección de Bonsais. Están (en gran parte) ubicadas en la Terraza de los Laureles y fueron donadas por el ex-presidente Felipe González en 1995. En total son 61 ejemplares (no todos están a la vista), de cortes muy distintos y colocadas de forma muy atractiva.
A pesar de los puntos negativos que pueda tener el Jardín Botánico (estoy seguro que por aquí habrá más de uno que no esté de acuerdo conmigo), estos dos últimos puntos son suficientes para justificar la visita. Es la tercera vez que lo visito, y cada vez, voy directo a los Bonsais porque son de lejos lo más bonito que hay en el Jardín. Precisamente por eso, se encuentra en el #25 de las 101 Cosas para hacer en Madrid antes de Morir.
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